La carrera del suero de Nome – Parte I

Un relato épico en cómodos fascículos

Iditarod, la última Gran Carrera

Perros Iditarod 2010

Inauguración de la edición de 2010 de Iditarod

Hace ya 40 años que cada primavera se celebra en Alaska una de las carreras más duras del mundo. Docenas de mushers recorren con sus trineos tirados por perros más de 1800 km por uno de los territorios más duros de América. La carrera conmemora los tiempos en que esta era la única forma de transporte durante los meses de invierno en la mayor parte de Alaska, allí donde no llegaba el ferrocarril.

Iditarod empieza en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska, y termina en Nome, una población de 3000 habitantes a orillas del Mar de Bering. De este modo se rinde homenaje a los protagonistas de una historia no muy conocida por estos lares…

Alaska, 1924

A principios del S. XX las navidades no eran un momento especialmente alegre en Nome, una pequeña ciudad costera en el noroeste de Alaska. A poco más de 200 km al sur del círculo polar ártico, Nome tiene temperaturas por debajo de los 40ºC bajo cero en invierno. En los años 1920 estaba aislada desde Noviembre hasta Julio, sin carreteras y con el puerto inaccesible por el hielo.

Durante esos meses la única forma de comunicación con el resto del mundo, además del telégrafo, era la ruta de Iditarod: algo más de 1000 km cruzando varias cadenas montañosas y la tundra del norte de Alaska hasta Nenana, la estación de ferrocarril más cercana. El recorrido se hacía en trineos tirados por perros y duraba entre 3 y 4 semanas.

La navidad de 1924 fue especialmente mala. Durante aquel otoño Curtis Welch, el médico de Nome, había visto varios casos graves de amigdalitis en niños de la zona, uno de los cuales había fallecido. El día de nochebuena le trajeron otra niña con amigdalitis, que también murió pocos días después. Durante los primeros días de enero le llegaron noticias de que otros cuatro niños habían fallecido con síntomas parecidos.

A esas alturas Welch ya sospechaba que no se trataba de simples amigdalitis. El 20 de enero sus peores sospechas se confirmaron cuando llegó a su consulta un niño de tres años que presentaba una membrana gris en la garganta, característica de la difteria.

La difteria

La difteria es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria C. Diphtheriae, que afecta principalmente a niños pequeños y personas mayores. Esta bacteria produce una toxina que es la verdadera responsable de la enfermedad, cuyos síntomas más graves son miocarditis, neuritis y la formación de una membrana en las vías respiratorias que puede llegar a causar la muerte por asfixia. De hecho, la técnica de la intubación fue desarrollada a finales del S. XIX para sortear esta membrana.

La forma más común de vacunación es la DTaP, que immuniza contra la difteria, la tos ferina y el tétanos. Los anticuerpos que genera la vacuna de la difteria no combaten la bacteria, sino la toxina que provoca la enfermedad. Hoy en día la difteria está confinada a unas pocas regiones del planeta gracias a las altas tasas de vacunación, aunque cada tanto las campañas antivacunas hacen bajar esas tasas y provocan nuevos brotes en países donde la enfermedad estaba casi erradicada.

Hoy en día la letalidad de la difteria es del 5% de los contagiados si se tienen los medios adecuados, aunque sigue siendo del 20% en menores de 5 años y mayores de 50. Antiguamente la letalidad llegaba al 50% y no era raro que la mayoría de los niños pequeños de un pueblo murieran durante una epidemia. La difteria se transmite por el aire, es muy contagiosa y la bacteria puede sobrevivir durante semanas en el exterior del cuerpo humano. Además, los casos más leves pueden ser confundidos con otras infecciones poco graves, lo cual hace más difícil detectar a tiempo los posibles brotes epidémicos.

Una situación desesperada

Telegrama enviado por el doctor Welch

Telegrama enviado por el doctor Welch el 22 de Enero de 1925

Una epidemia de difteria es casi inevitable STOP
Necesito urgentemente un millón unidades de antitoxina de difteria STOP
El correo es la única forma de transporte STOP
Ya he hecho petición de antitoxina al Comisario de Salud de los Territorios STOP
Hay unos 3000 nativos blancos* en el distrito

[*Nativos blancos: calculo que se refiere a los blancos (no esquimales) que no son inmigrantes, pero se aceptan apuestas]

Desde el momento en que diagnosticó sin lugar a dudas un caso de difteria el 20 de enero, Welch tuvo claro que los menores fallecidos en las semanas anteriores no habían padecido amigdalitis especialmente severas. También debió tener claro que de desatarse una epidemia en Nome la mayoría de niños y ancianos no llegarían vivos al verano. Tan sólo 6 años antes, Nome había perdido la mitad de la población en una epidemia de gripe. En total una población de unas 10.000 personas estaba en peligro.

El suero antidiftérico que se usaba comúnmente para combatir brotes epidémicos no estaba disponible. La pequeña cantidad de suero de que disponían había caducado y no habían recibido nuevas dosis antes de quedar aislados. La única esperanza para combatir la epidemia era conseguir rápidamente una gran cantidad de suero antidiftérico y hacerlo llegar a Nome. Por aquél entonces los aviones que había en Alaska tenían la cabina abierta, por lo que no podían volar en invierno. La única forma de llevar el suero a Nome era Iditarod, la ruta que usaban los mushers para transportar el correo.

El 21 de enero se declaró la cuarentena en Nome y el 22 Welch mandó un telegrama a las autoridades del Estado pidiendo suero suficiente para combatir el brote. Dos días más tarde ya eran cuatro los muertos por difteria, todos ellos niños, y había más de 20 casos confirmados.

El 26 de enero se localizó en Anchorage una partida de 300.000 unidades de suero antidiftérico, suficientes para contener el brote hasta que llegara una partida más grande. El suero se mandó por tren a Nenana, el final de la línea del ferrocarril, desde donde sería transportado en trineo. Se acordó que todos los equipos de mushers disponibles se relevaran para cubrir los más de 1.000 km que separan Nenana y Nome. Leonhard Seppala, un famoso musher noruego que vivía en Nome, saldría inmediatamente para esperar los relevos en Nulato, aproximadamente a medio camino.

Leonhard Seppala y su perro líder Togo

Leonhard Seppala y Togo, su perro líder en 1925

Desde muy pronto la dramática situación de Nome captó el interés de los periodistas. Miles de estadounidenses seguían día a día los acontecimientos por la radio, pendientes de la suerte de aquella pequeña población en un remoto rincón de Alaska.

Continuará…

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2 comentarios on “La carrera del suero de Nome – Parte I”

  1. juana dice:

    Si quieren perros héroes. lean sobre las muchas historias de los perros de la Raza Perro Polar Argentino, en nuestra Antártida

  2. […] Leonhard Seppälä, la leyenda de los perros Husky. Más conocido por la “Carrera del suero hacia Nome” y su especial relación con los […]


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