Internet a prueba de idiotas

Escribo esto a raíz de un post en la lista de correo nettime (a menudo demasiado sesuda para mi estómago). En este hilo se discute sobre el futuro de Diaspora, una red social de código libre que pretende ser una alternativa abierta y descentralizada a Facebook. Este mensaje de Morlock Elloi es muy interesante (traducción cutre):

Interfaces bonitas, “amistosas con el usuario”, “aptas para idiotas”, “de baja fricción”, desencadenan respuestas emocionales de bajo nivel y acciones reflexivas. Para eso existen. En consecuencia, el discurso en tales interfaces tiende a volverse infantil, benigno y domesticado. (…) El que las interfaces sean bonitas no es para nada neutral. Insistir en ello es como seguir usando chupete al llegar a adulto. Es difícil hablar con esa cosa en la boca.

Es decir, que los sistemas a prueba de idiotas tienden a atraer usuarios idiotas, y/o hacen comportarse como idiotas a usuarios que podrían no serlo. Las interficies con efectos 3D, los botones de bordes redondeados, los colores pastel, tanta suavidad tiende a alejar la atención de quien escribe y de quien lee del propio mensaje.

Esta situación empeora aún más cuando la interactividad de la tan cacareada web 2.0 se reduce a apretar un botón de !mola! al lado de una noticia.

Mi gatito se ha caído del sofá jugando con una pelusa 🙂 –> ¡mola!
pingüinos jugando a fútbol con focas –> ¡mola!
Un terremoto sacude Bangladesh, 500 muertos y más de 10000 desaparecidos –> ¡mola!
Bisbal se tropieza en el aeropuerto y se rompe el coxis –> ¡mola!

Esta trivialización del mensaje cuenta con la complicidad de los usuarios, es más, depende de ellos para cumplir el objetivo de vaciar el mensaje de contenido real.

La Neutralidad de la Red es lo que hace grande a Internet. Es lo que permite que cualquiera pueda usar la Red para convertirse en emisor, en creador de mensajes, es lo que diferencia a Internet de una tele con muchos canales y un botón de ¡mola!. En los últimos tiempos esta Neutralidad está recibiendo palos desde varios frentes: distribuidores de contenido que quieren a sus clientes comiendo palomitas y no escribiendo críticas o compartiendo archivos, proveedores de acceso a la red que quieren quedarse una parte más gorda del pastel a base de priorizar algunos contenidos y capar ciertos servicios, políticos que quieren un mayor control sobre lo que podemos ver y decir…

Lo triste no es que Internet esté cerca de perder su carácter neutral y horizontal. Lo triste es que, mientras nos dejen poner smileys y haya tetas y vídeos de gatitos, nadie se dará cuenta.

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